Maternidad y Paternidad Consciente

¿Quién lanza la primera piedra?
Si definimos la conciencia como la sensibilidad del ser humano que lo capacita para conocerse a sí mismo, lo cual le permite diferenciarse de otros seres vivos, podríamos preguntarnos que es la paternidad y la maternidad consciente. ¿Será simplemente dejarnos llevar por los instintos, consumar el acto sexual y dar origen a un nuevo ser (la mayoría de las veces por accidente) o será más bien prepararnos espiritual, mental y físicamente para ese acto tan maravilloso que es engendrar una nueva vida?
Realmente por muy sabia que sea la Madre Naturaleza, no podemos pedirle que si dos seres conscientes y racionales no se preparan previamente antes de unirse para procrear, los niños nazcan totalmente sanos. En esta época de “grandes progresos sociales”, en donde la mitificación del sexo nos ha llevado a la “sexomanía”, donde para vender o anunciar desde un dentífrico hasta un vehículo es indispensable que vaya acompañado de una sugestiva joven semidesnuda, debemos reflexionar a donde nos conduce esta tendencia actual. Por lo pronto la inseguridad, el temor, la promiscuidad, la impotencia sexual, las enfermedades venéreas, los abortos, las anomalías genéticas, los hijos ilegitimos y no deseados, los hijos tarados o abandonados siguen en aumento y fuera de control.

¿Qué podemos hacer para frenar esta avalancha?
1. Aceptar que el acto sexual es una relación íntima de dos seres humanos diferentes, donde ambos deben estar en perfectas condiciones espirituales, mentales y físicas para procrear un hijo sano. Aquí debemos tomar en consideración varios factores importantes:

- La edad cronológica ideal para la futura madre va desde los 24 años (época en que termina el crecimiento y expansión de los tejidos) hasta los 36 años, edad en que aumenta el riesgo de deterioro genético de los óvulos (los cuales vienen formados desde antes del nacimiento), lo que puede provocar el nacimiento de niños anormales. Ahora bien, la edad mental es tanto o más importante que la edad cronológica, ya que si la futura madre no posee madurez mental, no estará preparada para ser una buena madre.

- La edad cronológica ideal del padre comienza también a los 24 años, pero puede alargarse más que en la mujer ya que los espermatozoides continúan formándose a lo largo de la vida siempre y cuando se mantenga una buena salud. También la madurez mental es indispensable para que pueda asumir sus responsabilidades tanto económicas como sociales.
- Los hábitos y costumbres que tengan los futuros padres son muy importantes. Así vemos que la ingestión de algunas sustancias que forman parte de nuestra alimentación moderna no es recomendable para procrear un hijo sano. Como ejemplo podemos citar el alcohol, el cigarrillo, el café, las bebidas gaseosas, los productos refinados, los quesos, embutidos y en general los productos de origen animal ricos en grasas saturadas y sustancias tóxicas. Se ha comprobado que las sustancias ingeridas por la mujer embarazada afectan directamente al bebé. Algunas tribus indígenas acostumbran a someter a la futura novia a un período de desintoxicación previo a la boda, que consiste en un ayuno parcial con lo cual propician las posibilidades de un embarazo rápido y feliz.

2. Aceptar que la responsabilidad materna y paterna comienza desde antes de la concepción y no tiene fin. Aquí debemos destacar algunas normas ineludibles para llevar “a puerto seguro nuestro barco”:
- Amamantar a nuestros hijos por un período de 1 a 2 años es indispensable para obtener resistencia a las enfermedades, un desarrollo craneofacial armonioso, una función respiratoria normal y una relación madre-hijo armónica. Además evitaremos el sufrimiento del bebé por los gases producto de las leches “maternizadas”, los problemas metabólicos y endocrinos por la ingestión de leche de soya, la aparición de caries en la dentadura temporal por añadir azúcar blanca en los teteros, la atrofia que se presenta en los maxilares con la consecuente mal posición dentaria y la respiración bucal causante de problemas de salud graves.

- Ser muy prudentes en la administración de vacunas. Hay muchos trabajos de investigación que relacionan la aparición de enfermedades autoinmunes, autismo, desórdenes de atención, problemas de aprendizaje y conducta con las vacunas.

- Vestir al bebé con ropas holgadas de algodón de acuerdo al clima y evitar en lo posible ropas sintéticas y pañales de plástico apretados que impidan una normal función respiratoria.

- Alimentar a nuestros hijos pequeños con compotas caseras, frescas, sin colorantes o preservativos, jugos naturales, agua de coco, guarapo de caña y postres también caseros, evitando al máximo la azúcar blanca. Hacer hincapié en la importancia del desayuno, integrando alimentos como el ajonjolí (excelente fuente de calcio bioasimilable), afrecho, avena, cereales integrales, granos, verduras, hortalizas y frutas frescas en la dieta del niño, para proveer suficiente cantidad de fibra que le permita hacer igual número de evacuaciones que de comidas, evitando así el flagelo número uno de nuestra época: el estreñimiento (causante de la mayoría de las enfermedades). Así también evitaremos que nuestros hijos entren en el gran porcentaje de niños y adolescentes obesos, diabéticos, niñas bulímicas y anoréxicas, varones con rasgos afeminados y tendencia homosexual y propensos a gran cantidad de enfermedades, por la irresponsabilidad de los padres al permitir que se hagan adictos a la comida “chatarra” y peor aun consumiendo los productos “light” sin querer enterarnos de cómo el aspartame y demás edulcorantes se han relacionado con la aparición de graves enfermedades degenerativas( esclerosis, lupus etc.).

- Aceptar el hecho de que todas las medicinas alopáticas contienen sustancias químicas que son tóxicas, especialmente los antibióticos. Aquí debemos analizar nuestra conducta cuando se enferman nuestros hijos: Al menor indicio de fiebre, infección, malestar, les administramos antibióticos, antipiréticos, calmantes, etc. en cantidades industriales sin razonar al respecto. Es un acto tan automático, que conocemos pacientes con tal desconocimientos que ingieren antibióticos al sentirse mal o debilitados, antes de manifestarse siquiera la infección, con la creencia absurda de que ellos van a hacerlos sentir bien. Debido a este abuso, en el consumo de fármacos hemos llegado al punto en que la mayoría de las bacterias que antes eran susceptibles a estos antibióticos, hoy en día han creado resistencia y formado nuevas cepas para las cuales no existen prácticamente antibióticos efectivos, aun duplicando la dosis y el tiempo de administración.

- Este hecho nos comprueba que científicos como Hahnemann, Pasteur y hoy en día K. Bhat no estaban equivocados cuando insistian en que lo importante no son los gérmenes, sino el terreno o energía vital del ser humano que depende en gran parte de la alimentación.

Así podemos llegar a la siguiente conclusión: Cambiando nuestros malos hábitos de alimentación e ingestión de medicamentos patentados y preparándonos previamente mediante la desintoxicación de nuestro organismo, podemos concebir y tener hijos sanos de cuerpo y mente, que puedan ser guias de las próximas generaciones que pueblen la tierra y entiendan, que la base de ser naturistas es el cuido y amor a la naturaleza para construir una sociedad mas responsable que la preserve de los depredadores y recuperarla en lo posible de la contaminación a que ha sido llevada y que esta poniendo en peligro la existencia misma de la humanidad.

DRA. SYLVIA PROBST.
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