Como todos sabemos nuestro organismo es muy complejo y nuestra salud puede verse afectada por múltiples factores. Desde un simple resfriado hasta una enfermedad grave, para poder instalarse en nuestro organismo, necesita que nuestra vitalidad celular decaiga, lo que se va a manifestar inmediatamente en una depresión de nuestro sistema inmunológico permitiendo así el triunfo a los agentes patógenos.
Entre los factores más comunes que afectan nuestra salud encontramos el mal manejo de nuestras emociones, el estrés crónico y las deficiencias en nuestra alimentación, las cuales se interrelacionan de tal manera que no sabemos quien aparece primero, si “el huevo o la gallina”. Por ello recomendamos a nuestros pacientes ver la salud como algo integral y les explicamos que para mantenerse sanos o recuperar la salud, una vez que esté perdida, deben abarcar simultáneamente la curación espiritual, mental y física de su cuerpo.
Al hablar de curación espiritual, nos referimos al hecho de que muchos de nuestros pacientes al hacérseles un interrogatorio sobre si hubo algún evento emocional muy fuerte, donde se sintieran “arrasados”, avasallados o traicionados, antes de que se manifestara la enfermedad, nos responden afirmativamente. De hecho, muchos de ellos, se refieren a ese evento emocional como algo que les cambió la vida y expresan frases como: “antes de…” o “después de…”. Esto está clara mente explicado por el Dr. Hammer, investigador alemán quién estudió profundamente las implicaciones emocionales en nuestra salud y lo expresó mediante varias “leyes” donde en una de ellas afirma lo siguiente: “Un evento emocional, vivido en soledad, que haya sobrepasado nuestras fuerzas, puede producir una lesión en el cerebro que se manifestará en el cuerpo en forma de enfermedad”. El presentó y demostró la validez de sus teorías ante un jurado médico diagnosticando doscientos pacientes, con solo ver sus telerradiografías axiales computarizadas (TAC), lo que le permitía saber la lesión en el cerebro y la enfermedad que esta producía en el cuerpo.
Ahora bien, para que estos pacientes puedan sobreponerse a este evento, deben analizarlo concientemente y perdonar a todo aquel que los haya “dañado”. Este proceso no siempre es fácil ni rápido, pero es imprescindible para que el paciente pueda recuperarse.
La curación mental la logramos conjuntamente con la espiritual, ya que una vez que nos deslastramos de odios, rencores y resquemores, podemos empezar a cambiar conscientemente nuestros pensamientos. Podemos ayudarnos con la relajación o visualización guiada que consiste en entrar en un estado de relajación profunda e imaginarnos vívidamente con sensaciones y percepciones la situación que queremos vivir. La Dra. Candace Perth, candidata a Premio Nóbel en 1998, en su libro Molecules of Emotions explica como nuestras emociones son la forma de comunicarnos conscientemente con nuestro cuerpo.
Al mismo tiempo debemos comenzar con la curación física, la cual en caso de enfermedades crónicas o degenerativas, será lenta y difícil ya que como decía Hanneman, el padre de la homeopatía, la energía vital en los pacientes crónicos está disminuida. En esta curación física, la parte más importante es el cambio de estilo de vida que consiste en eliminar todos los hábitos perjudiciales que hemos adoptado sin muchas veces percatarnos, sin estar consciente de ello. En primer lugar debemos proceder a desintoxicar el paciente, estimulando la actividad de los órganos que dispone el cuerpo para ello, como son: la piel, los riñones y los intestinos. Esto lo podemos lograr consumiendo diariamente agua de coco, agua de corocillo, agua natural, etc. (todos ellos a temperatura ambiente, sin hielo). También debemos ingerir alimento integrales como pastas integrales, pan integral, azúcar morena o papelón, granos y cereales integrales, verduras y frutas con sus conchas, afrecho de trigo o afrechillo de arroz para así lograr que el paciente evacue igual número de veces que las que come, o sea, si hace tres comidas, debe evacuar tres veces diarias. Esta es la única manera de eliminar todos los restos o residuos tóxicos que podrían impedir la recuperación del paciente.
La alimentación de hoy en día, proveniente en su mayor parte de productos de origen animal, carente de fibras y vitaminas, abundante en sustancias procesadas y empobrecidas, produce un aumento de toxinas que comienzan a obstaculizar el normal desempeño de las funciones celulares a lo largo y ancho del organismo, lo cual se evidencia en el estreñimiento que aqueja a la gran mayoría de la población.
Otros recursos para desintoxicar al paciente son baños de asiento en agua natural, la aplicación de cataplasmas o baños de arcilla, la práctica de ayunos, la aplicación de masajes con aceites naturales, la enseñanza de inhalación y exhalación utilizando el diafragma correctamente. Al mismo tiempo que se hace esta desintoxicación, procedemos a corregir las fallas que presente el paciente utilizando recursos naturales como el calostro y las plantas medicinales. En el caso del calostro recomendamos que sea calostro bovino proveniente de vacas que pasten naturalmente, no expuestas a pesticidas ni herbicidas y mucho menos a antibióticos y hormonas de crecimiento tan de moda hoy en día en la crianza del ganado. Esto se debe en primer lugar, a que estas sustancias van a afectar el sistema inmunológico de estos animales (por lo tanto su calostro) y en segundo lugar, se ha demostrado que estas sustancias tóxicas se encuentran presentes en pequeñas cantidades en el calostro, la leche y en la carne de los animales que han sido expuestos a estos tóxicos, pasando al organismo de los humanos que consumen estos productos afectando su vitalidad y por ende su salud.
La acción del calostro se manifiesta rápidamente ya que sus factores de regeneración pasan directamente a las zonas afectadas, promoviendo la reparación, mantenimiento y construcción de cartílagos, músculos, huesos y nervios. También estimulan el metabolismo lento, mantiene los niveles de azúcar en la sangre balanceados, regula los químicos cerebrales que manejan el ánimo y promueve la curación de las heridas. Por otra parte los factores inmunológicos del calostro atacan los agente patógenos, promoviendo la recuperación de la flora probiótica indispensable para el buen desarrollo de nuestro sistema inmunológico, con lo que mejorará la absorción de nutrientes, como se observa en el aumento de energía que se siente inmediatamente al comenzar a ingerir calostro. Hasta ahora el calostro es el único suplemento natural conocido que nos puede proveer la combinación perfecta de factores inmunológicos y de regeneración en forma natural y bioaprovechable para el cuerpo humano. Para mantener este resultado, el tratamiento del calostro debe ir acompañado de una dieta rica en nutrientes eliminando las carnes, la azúcar blanca, las harinas blancas, las grasas saturadas, la cafeína, el alcohol y los productos lácteos por un largo período de tiempo.
Dra. Sylvia Probst
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